Domingo, 21 de Junio de 2026
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ANTÍFONA DE ENTRADA

El Señor es la fuerza de su pueblo, defensa y salvación para su Ungido. Sálvanos, Señor, vela sobre nosotros y guíanos siempre.


ORACIÓN COLECTA

Señor, concédenos vivir siempre en el amor y respeto a tu santo nombre, ya que jamás dejas de proteger a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo…


PRIMERA LECTURA

Libera la vida del pobre de las manos de gente perversaLectura del libro de Jeremías: Jer 20, 10-13

DIJO Jeremías:

«Oía la acusación de la gente:

“Pavor-en-torno,

Delátenlo, vamos a delatarlo”.

Mis amigos acechaban mi traspié:

“A ver si, engañado, lo sometemos

y podemos vengarnos de él”.

Pero el Señor es mi fuerte defensor:

me persiguen, pero tropiezan impotentes.

Acabarán avergonzados de su fracaso,

con sonrojo eterno que no se olvidará.

Señor del universo, que examinas al honrado

y sondeas las entrañas y el corazón,

¡que yo vea tu venganza sobre ellos,

pues te he encomendado mi causa!

Canten al Señor, alaben al Señor,

que libera la vida del pobre

de las manos de gente perversa».

Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL

Sal 68, 8-10. 14 y 17. 33-35 (R.: 14c)R/. Señor, que me escuche tu gran bondad.

Por ti he aguantado afrentas,
la vergüenza cubrió mi rostro.
Soy un extraño para mis hermanos,
un extranjero para los hijos de mi madre.
Porque me devora el celo de tu templo,
y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí. R.

Pero mi oración se dirige a ti,
Señor, el día de tu favor;
que me escuche tu gran bondad,
que tu fidelidad me ayude.
Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia;
por tu gran compasión, vuélvete hacia mí. R.

Mírenlo, los humildes, y alégrense;
busquen al Señor, y revivirá su corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos.
Alábenlo el cielo y la tierra,
las aguas y cuanto bulle en ellas. R.


SEGUNDA LECTURA

No hay proporción entre el delito y el donLectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos: Rom 5, 12-15

HERMANOS:

Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte se propagó a todos los hombres, porque todos pecaron…

Pues, hasta que llegó la ley había pecado en el mundo, pero el pecado no se imputaba porque no había ley. Pese a todo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con una transgresión como la de Adán, que era figura del que tenía que venir.

Sin embargo, no hay proporción entre el delito y el don: si por el delito de uno solo murieron todos, con mayor razón la gracia de Dios y el don otorgado en virtud de un hombre, Jesucristo, se han desbordado sobre todos.

Palabra de Dios.


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

R/. Aleluya, aleluya.

El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí —dice el Señor—; y ustedes darán testimonio. R.

R/. Aleluya, aleluya.


EVANGELIO

No tengan miedo a los que matan el cuerpoLectura del santo Evangelio según san Mateo: Mt 10, 26-33

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No tengan miedo a los hombres, porque nada hay encubierto, que no llegue a descubrirse; ni nada hay escondido, que no llegue a saberse.

Lo que les digo en la oscuridad, díganlo a la luz, y lo que les digo al oído, pregónenlo desde la azotea.

No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No; teman al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la “gehenna”. ¿No se venden un par de gorriones por un céntimo? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga su Padre. Pues ustedes hasta los cabellos de la cabeza tienen contados. Por eso, no tengan miedo: valen más ustedes que muchos gorriones.

A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos».

Palabra del Señor.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN

Yo soy el buen pastor, y doy la vida por mis ovejas, dice el Señor.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Renovados, Señor, por el alimento del sagrado Cuerpo y la preciosa Sangre de tu Hijo, concédenos que lo que realizamos con asidua devoción lo recibamos convertido en certeza de redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.