Lunes, 02 de Noviembre de 2026
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Morado


PRIMERA LECTURA

Es bueno esperar en silencio la salvación del SeñorLectura del libro de las Lamentaciones: Lam 3, 17-26

He perdido la paz,

me he olvidado de la dicha;

me dije: «Ha sucumbido mi esplendor

y mi esperanza en el Señor».

Recordar mi aflicción y mi vida errante

es ajenjo y veneno;

no dejo de pensar en ello,

estoy desolado;

hay algo que traigo a la memoria,

por eso esperaré:

Que no se agota la bondad del Señor,

no se acaba su misericordia;

se renuevan cada mañana,

¡qué grande es tu fidelidad!;

me digo: «¡Mi lote es el Señor,

por eso esperaré en él!».

El Señor es bueno para quien espera en él,

para quien lo busca;

es bueno esperar en silencio

la salvación del Señor.

Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL

Sal 129, 1b-2. 3-4. 5-6. 7. 8 (R.: 1b; cf. 5)R/. Desde lo hondo a ti grito, Señor.

Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica. R.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes temor. R.

Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora. R.

Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa. R.

Y él redimirá a Israel
de todos sus delitos. R.


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

R/. Aleluya, aleluya.

¡Felices los que mueren en el Señor!
Que descansen de sus fatigas, Porque sus obras los acompañan.

R/. Aleluya, aleluya.


EVANGELIO

En la casa de mi Padre hay muchas moradasLectura del santo Evangelio según san Juan: Jn 14, 1-6

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No se turbe su corazón, crean en Dios y crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, se lo habría dicho, porque me voy a prepararles un lugar. Cuando vaya y les prepare un lugar, volveré y los llevaré conmigo, para que donde estoy yo estén también ustedes. Y adonde yo voy, ya saben el camino». Tomás le dice:

«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».

Jesús le responde:

«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí».

Palabra del Señor.